La enfermedad humana planetaria es la esclavitud a los pensamientos que alimentan el miedo. Bailar se ha convertido en un acto  de exhibición mental, en lugar de una liberación gozosa corporal. Mucha gente no se atreve a soltarse bailando sin recurrir a drogas o alcohol. Vivimos con tanto miedo a la mirada del otr@, que necesitamos desinhibidores para sentirnos libres.

Yo soy una enamorada del Ecstatic Dance. He bailado con decenas y hasta cientos de personas en paraísos de Indonesia o India, porque el encuentro de diferentes razas y culturas me fascina, pero no tengo que viajar muy lejos para encontrar estas tribus. En España, cada vez hay más personas que eligen dejar la palabra para hablar con el cuerpo. Libertad y respeto. Cada sesión es diferente, porque cada dj y grupo es distinto. La música, el baile y la sinergia grupal son el gran viaje al éxtasis. Si esto es locura, me quedo a vivir en ella.

Cada vez escucho a más personas demonizar a su propia sensibilidad, porque dicen sufrir mucho “por culpa” de ella.
No es tu sensibilidad lo que te hace sufrir; ¡son tus pensamientos y tus emociones acumuladas! En mis procesos de coaching tengo decenas de estrategias, pero  mi apuesta general es la simpleza. Si las emociones te dominan, con el SIMPLE movimiento puedes cambiar tu animo en minutos. Las emociones se sienten en el cuerpo así que trabaja con él.

Ser feliz es una decisión diaria.