¿Nunca te has preguntado por qué mantienes o mantuviste una relación tormentosa, estancada o vacía de afecto? ¿Qué nos empuja a quedarnos, cuando nos sentimos tan profundamente desdichad@s? Algunas personas argumentan que están enamoradas o que todavía quieren a sus parejas, pero ese sentimiento no ata ni obliga a permanecer. Amar honesta y profundamente permite ser capaz de soltar a la persona. Son nuestras heridas, emociones sin gestionar o ideas boicot las que nos enganchan, ¡el amor no tiene nada que ver!

No dejas esa relación de la que te quejas con frecuencia o que te genera mucha insatisfacción, porque esperas que la otra persona cambie. Te voy a dar una noticia que tú en realidad ya sabes; la gente no cambia por obligación. Pueden intentar adaptar su comportamiento por complacencia o por temor, pero… ¿crees que el cambio perdurará en el tiempo bajo presión? Soltar un patrón requiere voluntad, entrenamiento y motivación… repito: motivación.  La sociedad contribuye a la frustración en las parejas, porque alimenta la idea de amor romántico que genera tanto sufrimiento. Aprende a ver a las personas como son, no como sueñas que sean.

Hay más razones que te cuentas para no dejar una relación tormentosa; “es que no tengo dinero para pagar la hipoteca”. No hay nada material que pueda suplir el derecho esencial de cada ser humano a tener una relación sana. Si tu problema es el dinero, enfoca tu energía en solucionar este asunto para poder ser una persona independiente. Tienes todo el poder personal, todas las capacidades y tu don de nacimiento es la habilidad humana de crear, pero eres tú quien ha de pasar a la acción. Es más honesto decirte: “sé que no soy feliz, sé que sufro mucho, pero prefiero quedarme donde estoy porque no me atrevo a responsabilizarme de mi propia vida”.

Seguimos buceando… ¿y que hay debajo de esta decisión de no marcharte cuándo sabes qué es lo mejor? ¿No lo adivinas? ¡Mucho miedo! Esta emoción es vital para nuestra supervivencia, ya que sin ella acariciaríamos a los osos polares porque son muy bonitos o andaríamos tranquilamente por las vías ferroviarias, cuando el tren se dirige directamente hacia nosotros porque nos molan las luces del convoy. El miedo del que hablo es pavor a la soledad, a no sentirnos amados y a tener que sostenernos por nosotr@s mism@s. Hay personas que se sienten incapaces de estar sin pareja.

Tenemos miedo al silencio y tampoco soportamos el aburrimiento. El hecho de estar a solas con nosotros mismos sin hacer nada nos genera ansiedad y elegimos una vida repleta de planes que nos agotan, para tapar el ruido de emociones que sólo quieren avisarnos de nuestras necesidades y heridas no atendidas.

Si no sabemos estar con nosotros mismos y tememos a la soledad ¿desde dónde crees que construyes tus relaciones afectivas? Las parejas son dos niños que se encuentran y que se exigen mutuamente, en lugar de dos adultos repletos de amor, que se comparten y asumen su responsabilidad individual. Decide desde hoy que quieres crear en tu vida.