Cuando una persona que nos gusta toca nuestra herida de rechazo no sanada, nos quedamos enganchados a esa persona. Recuerdo haberlo vivido;  estuve con hombres que mostraban un comportamiento distante y no comprometido con la relación y yo me sentía, en consecuencia, poco querida. La herida ejercía de imán y me quedaba enganchada a ellos, porque una parte de mi buscaba ser validada por el otro, ya que yo no me amaba incondicionalmente. Si buscas fuera el reconocimiento y la autoestima que no te das,  atraerás a parejas indiferentes, que no se aman, que vibran en el miedo o en la escasez, porque ATRAES LO QUE YA ESTÁ EN TI.

Observa como el simple hecho de que te rechacen puede llegar a estimularte, al tiempo que te provoca un profundo dolor. La invalidación funciona como una droga; en cuanto te sientes herid@ el sistema se pone en marcha; tu pareja muestra una actitud fría y distante o te juzga y automáticamente una parte de ti se queda enganchad@, por más que le discutas, te remuevas y salgas corriendo; esa huída busca en lo profundo, ser amado, ser buscado, ser valorado… Muchas parejas entran en ciclos de romper y volver, romper y volver…

Otras personas, como no se sienten valiosas, quieren demostrar desesperadamente que son buen@s. Esa carrera es muy dolorosa, porque dependes de que el otro te de cariño, quiera quedar contigo, te desee o te diga algo bonito. ¿Os imagináis la locura de querer convencer a una persona de tu valor?

Recibir aprobación, reconocimiento o atención es una droga que intentas consumir para tranquilizarte y buscas  la dosis fuera, ¿qué tal si cambias la dirección?, ¿qué tal si te nutres de respeto, compasión, amor y aceptación hacia tí mism@?¿Qué tal si empiezas HOY?